martes, 7 de octubre de 2008

Bajo cero

Yo realmente este tiempo no lo entiendo. Quiero decir, a ver, me explico... Unos días de sol magnífico tras un periodo de lluvias torrenciales y hoy amanecemos a -1ºC. Es decir, nos metemos de lleno en el terreno bajo cero, con lo que deducimos que aquí el sol no calienta por mucho que brille.
¿Qué contaros? El lunes, concierto de orquesta. Desgraciadamente la organización falló. Normalmente, según me han contado, estos conciertos se hacen en el auditorio del Konservatorio, que es bastante grande y tiene una acústica aceptable (bastante buena, incluso). Pero resulta que esta vez estaba ocupado con alguna que otra actividad y tuvimos que tocar en Tapiasali, que es el centro cultural de Espoo, una ciudad-suburbio al oeste de Helsinki (y encima nadie nos pagó el autobús hasta allí, que por ser fuera de la ciudad la tarjeta de transportes no sirve). El lugar es bonito y tranquilo, y el viaje agradable porque pasas por delante de un par de lagos. El problema es que no lo anunciaron debidamente y mucha gente (entre ellos mi profe) se quedaron sin concierto por ir a la sala que no era. En fin, qué se le va a hacer, que solo haya unas pocas personas mirando no es nada nuevo...
El concierto en sí estuvo bien. Stravinski algo desafinado por culpa de un trompista excesivamente inexperto, o quizás demasiado nervioso. Nordgren (una obra sólo de cuerda de un compositor finés) lo escuché entre bastidores y por lo menos desde atrás sonaba bastante bien, aunque en el público se quejaron de demasiada monotonía... también es verdad que entre el público se encontraban los estudiantes de jazz, esos que solo disfrutan la música cerveza en mano e improvisando el 99% (no quiero ser mala, no quiero ser mala, no quiero ser mala...). Por último, Haydn estuvo bastante bien para lo que nosotros habíamos conseguido de él. Verdaderamente hubo cosas muy buenas, otras no tanto, y también gente que mejor se hubiera quedado en casa. He dicho que en una semana lo escucho otra vez (pedí grabaciones) y entonces juzgo. Experiencia orquestal: buena; experiencia personal: buena; sensación general: buena; conclusión final: ha merecido la pena. Celebración: pizzas y cerveza, como tiene que ser.
Ayer tuvimos otra vez esta clase colectiva con piano y no estuvo nada mal. Me sentí muy bien tocando porque notaba que todo lo que he estado trabajando empieza a estar ahí sin necesidad de buscarlo constantemente. La verdad es que Anja me está ayudando un montón, y con sólo un mes de clase ya se notan mejoras importantes. Hasta me ha dicho si quiero tocar en el próximo concierto de alumnos del konser, en noviembre. Experiecia flautística: buena. Sensación general: inmejorable. Además, aunque ya me lo imaginaba, ¡he constatado que la biblioteca de la Academia Sibelius es una auténtica mina!
Bueno, como he notado que el número de lecturas ha decaído, así como el de comentarios (no se os caen los anillos por escribir un par de líneas como hace Eva, ¿eh?), esta vez lo dejo aquí. No tendréis noticias mías hasta que vuelva de St Petersburgo, os lo cuento para que lloréis. Besos para todos de Ionorte desde Helsinki.

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