jueves, 2 de octubre de 2008

El otoňo ha llegado

Pues sí, mis queridos amigos, el otoňo ha hecho su aparición en Helsinki, y es de suponer que en toda Finlandia, por fin. Antes de nada, decir que estoy escribiendo desde el konservatorio, donde los teclados son fineses, así que tardo en encontrar las tildes y la ň es lo mejor que he podido encontrar para sustituir a nuestra letra nacional. Con todo esto del cambio de estación quiero decir que llueve otra vez, hace frío, viento, el cielo está gris y la gente va por la calle agazapada, como si tuvieran miedo de que "el cielo caiga sobre sus cabezas" o algo por el estilo. Bueno, creo que estoy exagerando, aún no hemos cambiado de abrigo, pero sí que hay que empezar a plantearse lo de las capas de más y lo de que quedar en Rautatientori (la estación ccentral de tren) ya no significa quedar fuera, a la puerta, sino dentro, en el calorín. Por lo demás, en casa no hace nada de frío y lo bueno que tiene pasarse el día en el konser es que los grandes ventanales del techo y las paredes blancas hacen que cualquier rayo de luz, por ínfimo que sea, se multiplique. Son listos, eh?
Esta semana estamos de concentración. A cualquier músico ovetense (con esto me refiero a que estudie en el Consmupa) que lea esto le puede dar una reacción alérgica debido a la movida de final de curso pasado, que al final no fue para tanto, pero para qué nos vamos a enga
ňar, nos costó a muchos más de un quebradero de cabeza... El caso es que aquí a nadie le provoca urticaria ni nada parecido, básicamente porque no es la primera vez que lo hacen, ni será la última, ya que todos los créditos de orquesta se consiguen con dos o tres concentraciones al aňo, y no semanalmente. Está siendo bastante intensivo (no sé si había comentado algo del programa, la Sinfonía 101 "The Clock" de Haydn y Eight Instrumental Miniatures de Stravinski), por las maňanas, y por las tardes estoy cansadísima, pero qué se le va a hacer. La forma que tienen de trabajar no es mala, poco a poco se notan las mejorías sin que nadie se agobie demasiado, lo que es bueno, pero Nina, que viene de Austria, dice que quiere llorar cuando tiene que interpretar a Haydn tan a la manera nórdica, tan oscuro, tan grave, tan rápido... La verdad es que tiene sentido lo de la ligereza, debería ser música mucho más alegre, aunque del tempo no puedo decir nada, ni que la orquesta del conservatorio de Oviedo fuera experta en Haydn... Ya se verá qué pasa el lunes, yo de momento estoy muy emocionada con todo esto.
En plan ocio... qué podría contaros? El lunes estuve tomando un café con Mia, que hacía una semana que no la veía, y me estuvo contando todos los planes que tiene para este mes de Octubre. Es genial, no sé qué haríamos sin ella (bueno, sí, solo estudiar todo el día... jejeje). Tenemos cosas que hacer cada fin de semana de aquí al infinito y más allá! El martes hicimos cena internacional de nuevo, mmmm, qué buenas son las fiestas de la comida. El problema es que creo que sin comer más de lo normal, estoy engordando? Con qué cocinarán estos fineses? Por cierto, y hablando de comida, ayer nos timaron a Pumu y a mi en el comedor universitario. Eso nos pasa por no querer comer por un día en el konser... Resulta que los precios vienen raros, así que el pollo era la comida cara, pero no nos dimos cuenta, así que pollo que comimos (y no mucho), con 4 patatas fritas y un espachurrao de puré de patatas. En fin... eso es para que no nos confiemos. Lo mejor vino después, que me está diciendo este que lo cuente por favor, cuando nos encontramos a una chavalina vestida de rosa chicle, en plan la pastora de Toy Story pero con cara de mala leche, con un vestido de volantes, encaje blanco, guantes y una cartera a juego (es decir, rosa). Fue gracioso porque veníamos hablando de lo raros que son por aquí, porque al menos 10 personas muy extra
ňas te encuentras al día (sobre todo en el metro). En fin, así es Finlandia.
Por la noche estuvimos en un concierto de Free Jazz que se salió. Los pavos estaban muy locos, pero le metían una ca
ňa increíble, eran muy buenos, sobre todo uno de los saxofonistas. El grupo eran: percusión, helicón y tres saxos que cambiaban de tenor a soprano, de alto a barítono, etc. a placer. El sitio se llamaba Tuttutupa Club, en el barrio de Hakaniemi, un restaurante muy grande con una parte de bar en el que sorprendentemente podías encontrar cervezas a 3euros entre la marabunta de bebidas a no menos de 5. En fin, que fue una muy buena experiencia que quiero agradecer desde aquí a los chicos del departamento de jazz, aunque ninguno lea este blog o ni siquiera entienda espaňol. Lo mejor de todo son las críticas que hacen ellos después del concierto, estamos aprendiendo algo de muchas músicas diferentes, no es genial?
Bueno, me voy a comer, que sube el olorcillo del comedor y solo tengo media hora antes de mi clase de flauta. Besos a todos de Ionorte desde Helsinki. Alguien ha empezado a pensar en viajar hasta aquí?

1 comentario:

Wherynn dijo...

Tu y los saxos... deberias tocar el saxo! jaja. Saxo en la playa... ay, se me va la pinza.

Las tartas t las pongo este finde, k no se por dnd anda la receta y no kiero ponerte ingredientes imaginarios o algo asi.

Jaja, la tia de rosa... k trauma.

Weno bolli, sigue en pie lo de preguntar por el Tavastia club, eh? k no se diga.


Bsosss!