lunes, 13 de octubre de 2008

St Petersburgo

Por supuesto, cuatro días no dan ni siquiera para saborear una ciudad tan grande, tan llena, tan extravagante como es St Petersburgo. Pero al menos pudimos atisbar superficialmente qué son las puertas de Europa a Rusia, un mundo diferente, donde las mujeres se visten de forma tan femenina que en otros países parecerían prostitutas, donde el agua del grifo no es potable, donde una mujer sola no puede caminar por la calle después de anochecer, donde nadie habla inglés aunque muchos lo entienden, donde los metros van por unos tubos oscuros y a cualquier hora están llenísimos, donde todo es baratísimo y donde la música vibra en cada esquina.
El viaje fue tranquilo, con el pequeño sobresalto de que el jueves por la mañana se bloqueó el ordenador central de los trenes fineses y nos costó bastante llegar al centro para coger el autobús. Los trámites fronterizos no fueron más traumáticos de lo esperado, a pesar de tener que pasar tres controles. El paisaje, una pasada (Rusia tiene más árboles que el resto de Europa). El hotel satisfactorio, limpio y grande, con habitaciones amplias y un montón de servicios (entre ellos un buffet que nos daba para comer y casi cenar también, de tantas cosas diferentes que podías deslizar en el bolsillo de alguna chaqueta o similar...).
El primer día ya dejamos(Helena, Pumu, Christian y yo) claro que no íbamos a seguir al grupo como borreguitos, así que no reservamos ninguna actividad turística adicional de 20€ y nos fuimos por nuestra cuenta a conocer la ciudad nocturna. Compramos un vodka demasiado barato que sabía a colonia (o puede que todo el vodka sepa a colonia...) y mientras caminábamos al azar por la calle empezamos a escuchar el sonido de un cuarteto de cuerda que venía de ninguna parte. Buscando buscando dimos con una tienda de música abierta por la noche cuyo reclamo eran unos altavoces. No nos pudimos resisitir a entrar. Más tarde las griegas, Amalia y Haritini, nos llamaron porque ya había terminado la primera actividad y querían unirse a nosotros. Aquí comenzó el calvario. No fuimos capaces de dar con ellas porque no dejaban de moverse por la ciudad, hasta que en un momento dado recibí un sms de auxilio. Os podéis imaginar la desesperación. A la mañana siguiente nos contaron que se salieron del mapa y entraron en una zona con hombres armados, coches con los cristales ahumados y demás strange features. No volvimos a perdernos en el resto del fin de semana. Por lo menos vimos muuucha ciudad iluminada.
El viernes fue día turístico. Yo me había cogido una guía y un mapa en la biblioteca y a visitar se ha dicho. Nos cogimos el metro hacia el norte de la ciudad (por cierto, que el metro son sólo 17 rublas, algo así como 50 cnts) y fuimos a ver el Fuerte de Peter y Paul, en una isla sobre el río Neva donde comenzó realmente la ciudad, fue la primera construcción que atendió al nombre de St Petersburgo. En la catedral que está en el centro del fuerte entán enterrados un montón de zares y, como el resto de monumentos de la ciudad, está lleno de oro y de ornamentos muy ostentosos. Caminar por la isla es agradable, y tiene puntos por los que puedes salir hacia el río y las vistas son impresionantes. Depués seguimos caminando a lo largo del río hasta ver el Palacio de Madera, una cabinita muy pequeña recubierta de piedra donde vivió Peter de Great cuando llegó y fundó la ciudad. También vimos la Academia Naval y el buque Aurora, que fue uno de los que formó parte de la Revolución de 1917. Tras cruzar el río por el puente Troitsky Most dimos de lleno con el centro histórico. Un café para reponer fuerzas y nos dirigimos al Palacio de Verano de los zares, un edificio no muy grande ni ostentoso, con sólo dos plantas de igual tamaño (una para el zar y otra para la zarina) y con ornamentos de piedra en el exterior que representaban escenas mitológicas. Los jardines, lo mejor. Un parque enorme en pleno otoño, con humedad en el suelo y calor en el color de las hojas de los árboles, por el que podías perderte si querías, y que discurría a lo largo de uno de los miles canales de la ciudad. Al otro lado del parque se encuentra lo que se llama el Castillo de los Ingenieros porque actualmente es la escuela de ingenieros (¡¡¡allí estudió Dostoievsky!!!). En origen, el zar Paul I se construyó un castillo en vez de un palacio porque pensaba que así estaría más protegido contra los atentados, aunque murió en uno 40 días después de haberse instalado en él...
Sin prisa pero sin pausa y atravesando el Campo de Marte nos dirigimos a nuestra única cita del día, el Museo Hermitage. Este museo está ubicado en el Palacio de Invierno de los zares. La colección la empezó Catalina la Grande de forma privada y fue creciendo tanto a lo largo de los años que decidió enseñarla a un grupo reducido de amistades. Años más tarde, otro zar decidió abrirlo al público. Hoy en día es gratis si eres estudiante. Se trata del segundo museo más grande de Europa tras el Louvre y realmente es gigante. Tanto que en dos horas, que es el tiempo que teníamos, no nos dio tiempo ni a recorrer la mitad. Empezamos por el final porque me emperré en ver los cuadros impresionistas franceses en primer lugar. Una sala de Monet, otra de Degas, otra para Matisse, otra para Gaugin, otra para Picasso, y todo esto entre otros mil pintores. Después de aquello sólo nos quedaba correr para ver los Rubens y las Madonnas de Da Vinci, pero en seguida el reloj de la torre dio las 6 y tuvimos que abandonar aquel sueño del arte. Un pequeño paseo por los alrededores, viendo la Plaza del Palacio, enorme y con una gran columna roja en el centro llamada Alexander por el zar Alejandro I, la Plaza de los Decembristas, donde las tropas del zar una vez abatieron a un grupo de revolucionarios y donde actualmente está el senado y la estatua de Peter the Great a caballo. Alejándonos del río llegamos a la Plaza de St Isaac, donde está la catedral, el palacio Mariinsky y el palacio Yusupov, donde Rasputin fue asesinado. Como podéis observar, cada rincón es parte de la historia, y hay tanto que descubrir que más vale estar predispuesto a ello. Esa noche hubo parranda en el hotel, pero pocos salieron después de clubs, y los que lo hicieron acabaron de cara a la pared con un arma apuntando al culo durante una hora por encontrarse en el lugar equivocado en el momento equivocado (a las tantas en un after donde parece ser que se pasaba droga y que sufrió una redada policial...). En fin amigos, en otro momento más, que estoy cansada de escribir.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

comentario 1
solo empiezo a leer, y ya me veo en la oblegación de corregirte, ai ai ai. A MI ME DIO TIEMPO DE SOBRA A CONOCER LA CIUDAD!! INCLUSO SUS ENTRESIJOS POLICIALES!!

Guillermo

Anónimo dijo...

comentario 2
Si escribes Petersburgo, debes escribir San, si escribes St, escribe Petersburg, o en inglés o en español, o español, santo es sto (creo). La ciudad de San Pedro. Además, sobre el nombre, burgo es típica terminación alemana, yo creía que su nombre ruso era Petrogrado, pero resulta que Petrogrado es el nombre de una de las islas, asique ya no se que pensar.

Guillermo

Anónimo dijo...

Mentira, es baratísimo comparao con Finlandia, pero de ahi a baratísimo, hay un cacho. Y el metro de noche es tranquilo, vas sentado. Y otras líneas durante el dia, son mas tranquilas, es solo la que va a nevsky, que debe ser la parada mas tocha (no me odies Violeta, la verdad es mejor desde distintas miradas)

Anónimo dijo...

el hotel grande no, HUGH!!! (la pronunciación, cada uno haga lo que pueda...) Y si, todo el vodka sabe a colonia, mierda de bebida de locos!!

ione dijo...

Respuesta al comentario 1
No me creo que hayas visto absolutamente todo lo que hay que ver en San Petersburgo, pero si a cada paso que dábamos había tres o cuatro edificios con historia. ¿Y qué me dices de los pubs con encanto, las discoteconas que no pisamos, etc? Que hayas caminado más que el resto no quiere decir que San Petersburgo sea una ciudad que se despacha en 4 días, contando con que 2 son prácticamente enteros de viaje...
y en cuanto a la policía....todavía me queda otra entrada que dedicar al viaje, no te preocupes!!

ione dijo...

Respuesta al comentario 2
Aquí tienes razón, no debería mezclar idiomas, que suena casi tan mal como mezclar inglés americano con inglés británico... a partir de ahora, sólo San Petersburgo...

ione dijo...

Respuesta al comentario 3
Llevo más de un mes comprando a precios desorbitados y de repente me encuentro con precios parecidos a España e incluso más bajos... Pintas a 2€ (en España están a 4 o así), cajetas de cigarros a 1€, botellas de vodka a 3€, el metro a 50 cnts... creo que al menos los vicios son baratísimos. Ah! Y las entradas a los sitios turísticos también son más baratas que en España... desde luego, las tiendas y bares para turistas están a precio europeo, tampoco son tontos...

ione dijo...

Respuesta al comentario 4
HUGE se escribe con E....
...xo sin rencores eh??...

Anónimo dijo...

joer, yo creía que escrito no me podrías corregir!!!
caguen el inglés!!
jjaja

ione dijo...

Si soy tu profe de inglés, lo soy en todas las circunstancias... incluso cuando no haces más que contradecirme!!!