sábado, 28 de marzo de 2009

Resumen final y comentarios varios II

La semana siguiente disfrutamos de una de las mejores experiencias en el konservatorio, el concierto temático de flauta. "Impresionismo". Nuestra profesora organizó un concierto en el que cada uno, tocando una pieza, representaba a un personaje de un parque de París de finales de siglo XIX. Así, piezas como Syrinx y Prélude à l'après-midi d'un faune de Debussy, Joueurs de Flûte de Roussel, una Tarantella de Saint-Saëns, entre otras, crearon una maravillosa historia sin palabras y con mucha música, en la que tratábamos de encontrar nuestra paz interior en un espacio mágico dentro de un mundo deteriorado. En la segunda parte del concierto, tras hacer el saltimbanqui en Tityre, toqué, ya en actitud de concierto, aunque aún descalza y sin inhibiciones, Sonatine de Dutilleux. Nunca me había sentido mejor tocando, prueba de cómo los ánimos y las circunstancias influyen al músico.
El principio de diciembre estuvo marcado por dos hechos principales, la despedida de Amalia y Haritini, las dos chicas griegas, y la excursión a Laponia.
La fiesta de despedida fue memorable, en un piso vacío, aunque lleno de recuerdos, y una nevera vacía pero llena de cerveza. Estábamos todos, y por primera vez probamos el sabor amargo de tantos meses de compañerismo: el adiós. Estábamos todos, prueba de que en momentos críticos todos somos capaces de buscar un hueco para prometernos amor eterno y visitas futuras. Estuvo bien, de hecho la cerveza fue nuestro mejor aliado para amansar a las fieras, por paradójico que parezca.
¿El viaje a Laponia? ¡Qué decir del norte de Finlandia! Tan blanco, tan luminoso, tan oscuro, tan frío, tan silencioso, ni una casa, ni un alma, todo bosques nevados. De verdad podías imaginarte dentro de una Sinfonía de Sibelius. Estuvimos en el zoo más septentrional de Europa, algunos se divirtieron con motos de nieve, vimos zorros y alces, dimos de comer a los renos e incluso conocimos a Papá Noel, a pesar de la controversia sobre si éste vivía en Laponia (versión europea) o en el Polo Norte (versión americana). Se ve que los americanos no quieren creer que sus regalos navideños son un acto de caridad europeo.... Tengo que decir que la casa de Papá Noel era algo scary. ¿Sabíais que tiene una maquinaria para parar el mundo en Nochebuena y que existe un duende fotógrafo y con visión de negocios? Por otro lado, pudimos poner cada pie a un lado del círculo polar y sentirnos, una vez más, divididos. Sin duda, si lo peor de todo habían sido las 12 h en autobús y la perspectiva de otras 12 de vuelta, lo mejor de todo fue sin duda el hotel-cabañitas donde nos alojábamos. 5 personas por cabaña, sauna en cada cabaña, ambiente acogedor y amistoso, cocinitas, nevera natural a la puerta y dos noches de auténtico relax tras días de ejercicio en la nieve... ¿Qué más se puede pedir? Reconozco que el paseo a través de un bosque nevado, bajando colinas en trineo, hasta una atalaya con un mirador desde el que se veía todo el valle y toda la extensión de Rovaniemi, la ciudad más grande, en extensión, de Finlandia, no tiene precio...

1 comentario:

Wherynn dijo...

Se me olvido hace unos minutos comentar mi envidia sana por el pueblito medieval... ¡que pinta mas estupenda!

esta actu es un buen sitio para decirte: ¿como no vas ser fiel al Milan? encima mas ahora k leo k has estado... ¡¡¡EN LAPONIA!!! ¡en el pais de la lengua k habla Miss! k guay!!!! solo una verdadera fiel del Milan puede conocer Laponia...
pufff, t voy a dar mas la chapa para k me enseñes fotos cuando tngas tiempo...

sigo leyendoo!