Aunque parezca mentira esta combinación también existe por aquí por el norte, tanto es así que tengo la cara colorada de la excursión de hoy a Suomelinna, una fortaleza del S.XVIII construída sobre seis islas a 15 minutos en ferry de Helsinki. El problema es el viento que hacía hoy, lo que convertía el paseo en una carrera para evitar el frío. Porque ya hace frío. No mucho, pero se nota. A ver el fin de semana que viene en St. Petersburg (¡porque nos vamos a pasar el fin de semana a Rusia!) qué pasa con el viento y demás fenómenos meteorológicos. Sigo diciendo que el otoño es bonito en Helsinki, con esos árboles multicolores y la luz gris brillante de las calles. Es cierto que cada ciudad tiene su propia luz, y aquí como no hay mucha contaminación, pues todo se ve bastante claro.
Esta semana he tenido una clase de flauta bastante interesante. Cada vez encontramos cosas nuevas sobre las que trabajar, por lo que nunca me quedo estancada trabajando algo que no funciona, y eso me gusta. Creo que me va a ayudar (seguramente esto ya lo había dicho).
Me gustaría compartir con vosotros una gran experiencia que vivimos el jueves por la tarde-noche en el edificio principal de la universidad, que está en pleno centro histórico y que tiene un gran auditorio muy señorial, no en plan moderno y con la acústica muy cuidada, sino en plan paraninfo gigante (no sé, quería usar esa palabra, que suena bien). Bueno, al hablar de auditorios supongo que os habréis imaginado algo relacionado con un concierto. Pues sí, pero a lo grande. Estuvimos en un maratón de orquesta de 3 horas y media dentro de las actividades de los Nordic Music Days, o días de la música nórdica, que este año se celebra en Helsinki (cada año es en un país nórdico diferente). La actividad consistía en dos conciertos seguidos de dos orquestas diferentes, la Filarmónica de Helsinki y la Tapiola Sinfonietta, en el que se tocaban varios conciertos de música contemporánea (3 y 3 exactamente). El programa era el siguiente:
- Concierto para violín de Marie Samuelsson (Bastet Solgudinnan, 2004)
- Concierto para piano de Thomas Agerfeldt Olesen (Steinfield, 2004)
- Concierto para trompeta de Mikko Heiniö (Envelope, 2002)
- Cncierto para saxofón de Steigrimur Rohloff (2001)
- Concierto para sierra musical de Jan Erik Mikalsen (Pygar Tales, 2006)
- Concierto para clarinete de Sebastian Fagerlund, 2006.
Mención especial al último, que consiguió que tras 3 horas de música contemporánea (por mucho que lo disfrutes acabas cansado y con la cabeza dando vueltas) nos quedásemos con la boca abierta, tanto por la música como por la interpretación magistral de Christoffer Sundqvist, clarinete solista de la Finnish Radio Symphony Orchestra. Un crak que lo dio todo en el escenario.
El caso es que estuvimos entre toda la sociedad musical de Helsinki de todo tipo de músicas, ya que era un evento bastante importante. La impresión general fue buena, algunas cosas se quedaron sin comprensión por nuestra parte, pero muchas tenían mucho sentido. Las dos orquestas estuvieron a la altura, aunque tengo que decir que la Tapiola Sinfonietta lo bordó, al menos a nuestro entender. Además, en los descansos había teatro en los pasillos y mucho ambientillo. Después del concierto nos recomendaron que fuéramos al Tuttutupa Club (el mismo de la noche anterior) porque había una actuación de cómicos nórdicos. En fin, sin comentarios, eso ya no estuvo tan bien y nos fuimos enseguida. No acabo yo de pillar el humor de por aquí.
El viernes, aparte de ensayos de orquesta y estudios varios, me fui sola a dar un paseo por la playa de Hietaniemi, que está en la parte oeste de la ciudad. Es un sitio precioso, porque está al lado de un bosque que termina justo en la arena, y el contraste es muy llamativo. El agua no estaba tan fría, pero no osé intentar darme un baño. Estuve haciendo fotos extrañas (algunas bonitas), prometo de alguna manera empezar pronto a ensañarlas a diestro y siniestro. Después seguí caminando y me encontré con que el bosque es en parte un parquecillo con caminos para bicis y recovecos (¡¡¡los recovecos del parque!!!) y por otro lado es el cementerio. Ojalá tuviéramos cementerios tan bonitos como este, incluso es como para replantearse qué hacer después de la muerte... Lo mejor de todo fue estar constantemente viendo el mar porque caminé todo el rato por la costa, aunque significase más rodeo. Lo mejor de una ciudad es dejarse las suelas en su terreno.
Sábado: fiesta de compleños de Amalia y Haritini, las chicas griegas. Tarde de cocinitas con Helena (en el grupo van a acabar odiando la tortilla de patata, aunque paradójicamente cada vez nos salen mejor), cervecitas y vino italiano, comida a mansalva y mucha gente en muy pocos metros cuadrados. No comments, solo decir que también se disfruta la fiesta, no solo el paisaje y las nuevas experiencias. Sin más, me voy a la cama rendida de sueño. Besos de Ionorte para todos y saludos desde Helsinki.

1 comentario:
Ola wapa! a partir d ahora no t firmare tan a menudo, mas bien solo una vez por semana, porke dejo d conectarme.
K envidia esos parkecillos! las fotos volaran en cuanto estes aki, jeje, t las pedire!
Weno maja, no se k ponerte... k sigas asi d bien y k la musica t acompañe.
Bsotes!
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